Crema de calabaza y jengibre: receta fácil, ligera y con un toque picante
Suave, de temporada y lista en media hora
Cuando bajan las temperaturas apetece un plato que caliente primero las manos y después el cuerpo. Esta crema de calabaza y jengibre lo consigue con muy poco: la calabaza pone la textura sedosa y un dulzor natural, y el jengibre el contrapunto, un picor ligero que despierta el plato sin taparlo.
Es una receta de temporada en el sentido literal. La calabaza está en su mejor momento en otoño y principios de invierno, que es cuando la encuentras más barata y con más sabor. Con una pieza mediana sale cena para cuatro y aún sobra para el tupper del día siguiente.
Además, es una forma sencilla de sumar verdura al día. La OMS recomienda tomar al menos 400 gramos de frutas y verduras diarias, y un plato de esta crema cubre buena parte de esa cantidad sin que lo parezca.
Un consejo antes de empezar: no te saltes el sofrito. Esos minutos de cebolla a fuego medio marcan la diferencia entre una crema plana y una con sabor. Y si en casa hay quien no se lleva bien con el picante, añade el jengibre poco a poco y prueba; siempre puedes poner más, pero no quitarlo. Es, además, la cena del lunes de nuestro menú semanal de otoño.

Crema de calabaza y jengibre
Ingredientes
- 1 kg de calabaza (peso ya pelada y sin semillas)
- 1 cebolla mediana
- 2 zanahorias
- 2 dientes de ajo
- 2-3 cm de jengibre fresco (unos 15 g)
- 2 cda de aceite de oliva virgen extra
- 600 ml de caldo de verduras o pollo
- Sal y pimienta negra al gusto
- Opcional: una pizca de nuez moscada
Preparación
- Preparamos las verdurasPelamos la calabaza, retiramos las semillas y la cortamos en dados de tamaño parecido para que se cuezan a la vez. Picamos la cebolla, cortamos la zanahoria en rodajas y partimos en trozos el ajo. El jengibre lo pelamos raspando con el borde de una cucharilla y lo rallamos.

- Hacemos el sofritoCalentamos el aceite en una olla a fuego medio y pochamos la cebolla durante 5 minutos, hasta que esté transparente. Añadimos la zanahoria y el ajo y cocinamos 3 minutos más. Incorporamos el jengibre y lo removemos un minuto, solo para que suelte su aroma.

- Cocemos la calabazaAñadimos la calabaza, damos unas vueltas y cubrimos justo con el caldo. Llevamos a ebullición, bajamos el fuego y dejamos cocer 20-25 minutos, hasta que la calabaza se deshaga al pincharla.

- TrituramosTrituramos hasta conseguir una crema fina. Si queda muy espesa, añadimos un poco más de caldo; si queda clara, la dejamos unos minutos más al fuego sin tapar. Ajustamos de sal, pimienta y nuez moscada.

- ServimosServimos bien caliente con unas pipas de calabaza tostadas por encima y un hilo de aceite de oliva, o con una cucharada de yogur griego para un toque cremoso y algo ácido.Para servir (opcional): pipas de calabaza tostadas, un hilo de aceite de oliva o una cucharada de yogur griego.
Notas
Consejos para que quede perfecta
- Corta la calabaza en dados iguales: si unos trozos quedan crudos y otros deshechos, la crema sale irregular.
- Echa el caldo justo para cubrir. Es más fácil aclarar una crema espesa que espesar una líquida.
- Si quieres un jengibre más intenso, reserva un poco y rállalo directamente al final, ya triturada la crema.
- Las pipas de calabaza se tuestan en dos minutos en una sartén sin aceite y aportan el contraste crujiente.
Variaciones saludables
- Más proteína: añade 100 g de lentejas rojas junto con la calabaza. Se cuecen en el mismo tiempo, se deshacen al triturar y convierten la crema en un plato único.
- Con boniato: sustituye una parte de la calabaza por boniato para una crema más densa y dulce.
- Estilo oriental: añade media cucharadita de cúrcuma o de curry en el sofrito y un chorrito de leche de coco ligera al triturar.
- Asada: asa la calabaza en el horno a 200 °C durante 30 minutos antes de añadirla a la olla. El sabor gana en profundidad.
Batch cooking y conservación
- En la nevera aguanta 3-4 días en un recipiente hermético.
- Se congela muy bien hasta 3 meses. Congélala sin el yogur ni los toppings y añádelos al servir.
- Al recalentar puede espesar: añade un poco de agua o caldo y remueve.
Sobre esta receta
- Es una cena ligera que sacia, con pocos ingredientes y todos fáciles de encontrar.
- La calabaza es una fuente natural de betacaroteno, el pigmento que le da su color naranja.
- Sin lácteos en la base, así que sirve también para quien no los toma (si no añades el yogur).
- Admite casi cualquier verdura de temporada que tengas en la nevera.



