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Crema de calabaza y jengibre: receta fácil, ligera y con un toque picante

Suave, de temporada y lista en media hora

Cuando bajan las temperaturas apetece un plato que caliente primero las manos y después el cuerpo. Esta crema de calabaza y jengibre lo consigue con muy poco: la calabaza pone la textura sedosa y un dulzor natural, y el jengibre el contrapunto, un picor ligero que despierta el plato sin taparlo.

Es una receta de temporada en el sentido literal. La calabaza está en su mejor momento en otoño y principios de invierno, que es cuando la encuentras más barata y con más sabor. Con una pieza mediana sale cena para cuatro y aún sobra para el tupper del día siguiente.

Además, es una forma sencilla de sumar verdura al día. La OMS recomienda tomar al menos 400 gramos de frutas y verduras diarias, y un plato de esta crema cubre buena parte de esa cantidad sin que lo parezca.

Un consejo antes de empezar: no te saltes el sofrito. Esos minutos de cebolla a fuego medio marcan la diferencia entre una crema plana y una con sabor. Y si en casa hay quien no se lleva bien con el picante, añade el jengibre poco a poco y prueba; siempre puedes poner más, pero no quitarlo. Es, además, la cena del lunes de nuestro menú semanal de otoño.

Crema de calabaza y jengibre servida en un cuenco blanco con un hilo de aceite de oliva

Crema de calabaza y jengibre

Una crema suave y de temporada en la que el dulzor natural de la calabaza se equilibra con el toque picante del jengibre. Sin lácteos, lista en 30 minutos y perfecta para una cena ligera o para dejar preparada en el tupper.
Tiempo de preparación 15 minutos
Tiempo de cocción 30 minutos
Plato Sopas y cremas, Verduras
Cocina Mediterránea
Calorías 150 kcal

Ingredientes
  

  • 1 kg de calabaza (peso ya pelada y sin semillas)
  • 1 cebolla mediana
  • 2 zanahorias
  • 2 dientes de ajo
  • 2-3 cm de jengibre fresco (unos 15 g)
  • 2 cda de aceite de oliva virgen extra
  • 600 ml de caldo de verduras o pollo
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • Opcional: una pizca de nuez moscada

Preparación
 

  • Preparamos las verduras
    Pelamos la calabaza, retiramos las semillas y la cortamos en dados de tamaño parecido para que se cuezan a la vez. Picamos la cebolla, cortamos la zanahoria en rodajas y partimos en trozos el ajo. El jengibre lo pelamos raspando con el borde de una cucharilla y lo rallamos.
    Calabaza pelada y cortada en dados en un plato blanco, lista para la crema de calabaza y jengibre
  • Hacemos el sofrito
    Calentamos el aceite en una olla a fuego medio y pochamos la cebolla durante 5 minutos, hasta que esté transparente. Añadimos la zanahoria y el ajo y cocinamos 3 minutos más. Incorporamos el jengibre y lo removemos un minuto, solo para que suelte su aroma.
    Sofrito de cebolla, ajo y zanahoria pochados en la olla para la crema de calabaza
  • Cocemos la calabaza
    Añadimos la calabaza, damos unas vueltas y cubrimos justo con el caldo. Llevamos a ebullición, bajamos el fuego y dejamos cocer 20-25 minutos, hasta que la calabaza se deshaga al pincharla.
    Calabaza y zanahoria cubiertas de caldo de verduras cociendo en la olla
  • Trituramos
    Trituramos hasta conseguir una crema fina. Si queda muy espesa, añadimos un poco más de caldo; si queda clara, la dejamos unos minutos más al fuego sin tapar. Ajustamos de sal, pimienta y nuez moscada.
  • Servimos
    Servimos bien caliente con unas pipas de calabaza tostadas por encima y un hilo de aceite de oliva, o con una cucharada de yogur griego para un toque cremoso y algo ácido.
    Para servir (opcional): pipas de calabaza tostadas, un hilo de aceite de oliva o una cucharada de yogur griego.

Notas

Consejos para que quede perfecta

  • Corta la calabaza en dados iguales: si unos trozos quedan crudos y otros deshechos, la crema sale irregular.
  • Echa el caldo justo para cubrir. Es más fácil aclarar una crema espesa que espesar una líquida.
  • Si quieres un jengibre más intenso, reserva un poco y rállalo directamente al final, ya triturada la crema.
  • Las pipas de calabaza se tuestan en dos minutos en una sartén sin aceite y aportan el contraste crujiente.
 

Variaciones saludables

  • Más proteína: añade 100 g de lentejas rojas junto con la calabaza. Se cuecen en el mismo tiempo, se deshacen al triturar y convierten la crema en un plato único.
  • Con boniato: sustituye una parte de la calabaza por boniato para una crema más densa y dulce.
  • Estilo oriental: añade media cucharadita de cúrcuma o de curry en el sofrito y un chorrito de leche de coco ligera al triturar.
  • Asada: asa la calabaza en el horno a 200 °C durante 30 minutos antes de añadirla a la olla. El sabor gana en profundidad.
 

Batch cooking y conservación

  • En la nevera aguanta 3-4 días en un recipiente hermético.
  • Se congela muy bien hasta 3 meses. Congélala sin el yogur ni los toppings y añádelos al servir.
  • Al recalentar puede espesar: añade un poco de agua o caldo y remueve.
 

Sobre esta receta

  • Es una cena ligera que sacia, con pocos ingredientes y todos fáciles de encontrar.
  • La calabaza es una fuente natural de betacaroteno, el pigmento que le da su color naranja.
  • Sin lácteos en la base, así que sirve también para quien no los toma (si no añades el yogur).
  • Admite casi cualquier verdura de temporada que tengas en la nevera.

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