Crema de boniato y castañas
Esta crema de boniato y castañas es de las que apetecen cuando el otoño ya ha llegado del todo: los días se acortan, empieza a refrescar por la noche y en la frutería las castañas dejan de ser una novedad y llenan cajas enteras. Es el momento de llevarlas a la cocina y darles algo más de protagonismo que el de un tentempié.
Cada ingrediente aporta algo. El boniato pone el color anaranjado y un dulzor natural que no necesita ayuda. Las castañas dan cuerpo y un sabor suave, ligeramente tostado, que se nota al final de cada cucharada. El puerro entró en la receta para aprovechar los que había en la nevera y se ha quedado, porque equilibra el conjunto y evita que la crema resulte empalagosa. No lleva nata: la textura aterciopelada sale de los propios ingredientes al triturarlos.
Con olla rápida, las castañas se cuecen en pocos minutos y el resto es sencillo: un sofrito, un poco de caldo y la batidora. Se puede dejar hecha con antelación, aguanta bien en la nevera y se congela sin problema. Las castañas picadas por encima, que le dan el punto crujiente, ponlas siempre en el momento de servir.

Crema de boniato y castañas
Ingredientes
- 500 g de castañas con cáscara
- 500 g de boniato pelado
- 500 g de puerro
- 1 ltr de caldo de pollo o verduras
- 2 cda AOVE
Preparación
- Cuece las castañas. Cubre las castañas de agua y cuécelas hasta que estén tiernas: 8 minutos en olla rápida desde que sube la presión, o entre 30 y 40 minutos en una olla normal.

- Pélalas. Escúrrelas y pélalas mientras aún estén calientes, quitando la cáscara y la piel fina de dentro. Reserva unas pocas para decorar.
- Corta las verduras. Pela el boniato y córtalo en dados. Limpia el puerro y córtalo en rodajas gruesas.
- Haz el sofrito. Calienta 2 cucharadas de aceite en una cacerola y sofríe el boniato y el puerro durante 10 minutos, removiendo de vez en cuando.

- Cuece con el caldo. Añade caldo hasta cubrir las verduras y reserva el resto. Cocina a fuego medio unos 15-20 minutos, hasta que el boniato esté tierno.

- Tritura. Pasa el boniato y el puerro con su caldo al vaso de la batidora y añade las castañas peladas. Tritura y ve incorporando el caldo reservado poco a poco, hasta que tengas una crema fina y no un puré.

- Ajusta de sal y sirve. Prueba, añade sal al gusto y sirve con las castañas reservadas picadas por encima.
Notas
- Si quieres que se pelen más fácil, hazles un corte en la cáscara antes de cocerlas. Además, así evitas que alguna reviente.
- Pélalas en caliente. Cuando se enfrían, la piel interior se pega y cuesta mucho más quitarla. Quítala bien, porque amarga.
- La textura: las castañas espesan mucho al triturarlas. Por eso el caldo se añade en dos veces: primero para cocer y el resto al triturar, hasta dejarla a tu gusto.
- La sal, al final. El caldo ya puede llevar algo, y así controlas mejor la cantidad.
- Con champiñones: añade unos champiñones laminados al sofrito de boniato y puerro. Le dan un fondo más terroso.
- Para ir más rápido: usa castañas ya cocidas y peladas, de las que se venden envasadas al vacío. Te ahorras los pasos 1 y 2.
- Toque final: un hilo de aceite de oliva virgen extra en crudo o una pizca de nuez moscada por encima.
- Más crujiente: tuesta las castañas reservadas un par de minutos en una sartén sin aceite antes de picarlas.
- Aguanta 3 días en la nevera, en un recipiente hermético.
- Se congela bien, porque no lleva nata. Descongélala en la nevera y, al calentarla, remueve y añade un poco de caldo si ha espesado.
- Guarda aparte las castañas para decorar y ponlas en el momento de servir.
- No lleva nata: la textura cremosa la dan el boniato y las castañas.
- No lleva azúcar añadido. El dulzor es el propio del boniato y de las castañas.
- Si usas caldo de verduras, es apta para dietas vegetarianas y veganas.
- Unas 260 kcal por ración, aproximadamente.



